VOLVIMOS PARA SER MUJERES.

VOLVIMOS PARA SER MUJERES.

Por Sergio Zabalza

No sorprende este fallido tan acertado por parte de quien, en su mensaje al pueblo argentino durante la Asamblea legislativa, afirmó la aspiración de ser capaz de encontrar lo mejor en aquel que piensa diferente.En definitiva todo un presagio si tenemos en cuenta la exhortación del presidente para que Ni una menos se transforme en bandera de toda la sociedad.

Si algo faltaba para coronar la maravillosa jornada que el pueblo argentino protagonizó durante la asunción de Alberto Fernández era alguno de esos errores inconscientes que, lejos de traicionar la intención del emisor, revela el espíritu y el deseo que anima su discurso.

Tras la exhortación en que la Vicepresidenta Cristina Kirchner se dirige al Presidente de la Nación para decirle que nunca deje de confiar en su pueblo y que su gestión ha comenzado con buenos augurios, tanto  por el inolvidable discurso  brindado a la Asamblea legislativa –pieza oratoria que será recordada por su solidez argumental, su valor simbólico y su claridad- como por su decisión de retirar las rejas de la Plaza de Mayo, Alberto Fernández puso el broche de oro a un día perfecto cuando al finalizar su discurso ante una plaza colmada enfatizó: “volvimos para ser mujeres” tras lo cual corrigió o –según se lo interprete- agregó: mejores.

Se trata quizás del anuncio de un nuevo tiempo en que la igualdad le gane un metro a los prejuicios; la relación de amor y respeto entre las personas encuentre un lugar en medio del odio que alentó el gobierno saliente y, si es cierto que todo lo personal es político, donde la convivencia cotidiana sea la fuente de donde abreva la democracia.

En definitiva todo un presagio si tenemos en cuenta la exhortación del presidente para que Ni una menos se transforme en bandera de toda la sociedad.

No sorprende este fallido tan acertado por parte de quien, en su mensaje al pueblo argentino durante la Asamblea legislativa, afirmó la aspiración de ser capaz de encontrar lo mejor en aquel que piensa diferente.

En efecto, desde el punto de vista psicoanalítico, la singularidad – eso que me hace diferente de mí mismo- converge con lo femenino que habita en cada persona. No por nada, Freud denuncia “la desestimación de la feminidad” que aqueja al neurótico.

“Volver para ser mujeres” significa también volver para llevarnos mejor con nosotros mismos, para ser más creativos, menos dogmáticos, más dispuestos a consentir a la contingencia y así dar chances a la invención, a la novedad, en este caso: un futuro más humano y solidario.

Por otra parte: ¿Quién podría sorprenderse de este feliz fallido si fue el kirchnerismo el que propuso la ley de matrimonio igualitario y la ley del sexo autopercibido? De hecho, Alberto Fernández ya anticipó que el Poder Ejecutivo a su cargo enviará al Congreso un proyecto para sancionar la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Pero además: si desde Antígona hasta las Madres de Plaza de Mayo y desde Sor Juan hasta Eva Perón, la mujer encarna el enigma que motoriza la tramitación de los conflictos, la causa que despierta la pasión y cuestiona el poder instituido, la pregunta que destituye los saberes estereotipados.

¿Quién podría sorprenderse de este fallido por parte de un flamante presidente que acaba de formular: Nunca más al Estado secreto; Nunca más a la oscuridad que quiebra la confianza; Nunca más a los sótanos de la democracia; Nunca más es nunca más.

En efecto, volver para ser mejores, significa volver para ser mujeres.

Comparte en
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *